Un equipo de la Universidad de California en Irvine ha logrado implantar células madre de embriones de ratón en el cerebro de otros roedores, según ha publicado en fecha reciente la revista Neuron. Los investigadores, dirigidos por Sunil Gandhi, lograron que las células jóvenes se integraran en el cerebro de ejemplares adultos y fomentaran la plasticidad neuronal. "Se dudaba de que el cerebro adulto consintiera la dispersión y la integración de esas células y la reactivación de la plasticidad", apunta Melisa Davis, también autora del trabajo.

Los investigadores prepararon las células para que se convirtieran en neuronas inhibidoras, es decir, para que atenuasen la actividad cerebral. El trasplante permitió que los ratones con deficiencias visuales recuperasen la vista normal, según constataron a partir del análisis de las señales del nervio óptico y tras someter a los múridos a pruebas en un laberinto.

Aunque el equipo no ha ensayado todavía la técnica en otras patologías neurológicas, conjetura que el trasplante de células madre ofrece posibilidades para tratar múltiples enfermedades y lesiones nerviosas. Por el momento, se ignora si la plasticidad recobrada debe atribuirse a la proliferación de las células trasplantadas o si las neuronas nuevas inducen la plasticidad en las ya existentes. En el último caso, el tratamiento podría acelerar la recuperación de la conexión neuronal y la curación del cerebro tras lesiones craneoencefálicas o ictus. Por otra parte, las neuronas inhibidoras ofrecen cierta esperanza de aplicación clínica, puesto que muchos trastornos psiquiátricos y neurológicos entrañan desequilibrios entre la excitación e inhibición neuronal (por ejemplo, en la epilepsia, la esquizofrenia y el dolor crónico).

Con todo, deben solventarse muchos obstáculos antes de poder aplicar el trasplante de neuronas en los humanos. En primer lugar, puede que las células madre de ratón no resulten eficaces o seguras para el trasplante en humanos. Además, los científicos ignoran todavía el modo de inducir células madre humanas a convertirse en el tipo de neuronas precursoras necesarias para el procedimiento. Por otra parte, las células trasplantadas tardan más de un mes en madurar en el cerebro del ratón que las recibe. En teoría, las células humanas necesitarán mucho más tiempo, quizás años.

A pesar de estos obstáculos, los expertos se muestran convencidos de que el trasplante de neuronas podrá proporcionar algún día una terapia de base celular capaz de tratar eficaz y permanentemente enfermedades degenerativas o asociadas a la edad.

La versión en español de este artículo se publicó primero en Investigación y Ciencia.