Hace unos 3.400 millones de años, meteoritos gigantes impactaron en el océano glacial que cubría el hemisferio norte de Marte. Las investigaciones sugieren que los impactos levantaron enormes olas que corrieron a través del agua e inundaron la costa.

En la escala de catástrofes planetarias, tales tsunamis hubieran empequeñecido la mayoría de los terrestres. "Imagínese una enorme ola roja que viene hacia usted, de hasta 120 metros de altura", dice Alexis Rodríguez, investigador de Marte en el Instituto de Ciencia Planetaria en Tucson, Arizona. "Hubiera sido bastante espectacular".

Rodríguez y sus colegas mapearon los rastros de dos de estos tsunamis. Describen los hallazgos en Scientific Reports.

Si la idea resiste un examen más detallado, puede ayudar a resolver antiguas discusiones acerca de si Marte tuvo un antiguo océano norteño. Como prueba, algunos científicos apuntan a lo que ellos llaman los restos de una línea de costa, similar a la marca que se forma en la bañera cuando se drena el agua. Pero la supuesta línea de costa no es visible en todos los lugares que lo debería ser.

Los mega-tsunamis podrían haber eliminado parte de esa costa, ocurriendo con una alta frecuencia,  aproximadamente cada 3 millones de años, dice Rodríguez.

Función de olas

Investigadores han sugerido anteriormente la presencia de tsunamis en Marte. Un estudio de 2010 calculó que olas con elevada energía deberían haber dejado una huella en la propuesta costa marciana. Un artículo de 2014 simuló la velocidad y la altura a la que tales olas podrían haberse movido –hasta a 20 metros por segundo mientras salían corriendo del lugar del impacto, y de hasta 120 metros de altura cuando llegaban a la orilla–.

Rodríguez comenzó a pensar en tsunamis en Marte tras visitar la costa este de Japón en 2011, que había sido devastada por un tsunami generado por un terremoto de magnitud 9. Su equipo creció hasta incluir algunos de los principales expertos en geología de Marte.

El grupo se centró en una región en Marte donde las tierras altas conocidas como Arabia Terra se encuentran con las tierras bajas de Chryse Planitia –un lugar donde las aguas de un antiguo océano podrían haber bañado la costa–. Utilizando imágenes proporcionadas por varias naves espaciales orbitando alrededor de Marte, el grupo de Rodríguez identificó dos formaciones geológicas que dicen se formaron durante dos tsunamis distintos.

La primera formación, más antigua, parece como si una enorme ola se hubiera precipitado sobre el borde de la sierra, dejando caer rocas de hasta 10 metros de diámetro. Entonces el agua se escurrió de nuevo hacia el océano, esculpiendo canales a través de los recién depositados escombros.

Luego pasaron millones de años. Las temperaturas cayeron y se arrastraban glaciares a través del paisaje, recorriendo valles profundos. Por último, un segundo tsunami, generado por otro impacto, se precipitó de nuevo hacia la orilla. "Pero esta vez fue diferente", dice Rodríguez.

Debido a que el clima era mucho más frío, el tsunami se movió a través del paisaje como un lodo helado. Se congeló antes de poder retirarse de nuevo hacia el océano, dejando densos lóbulos de escombros helados en el suelo.

El nuevo estudio es consistente con ideas anteriores acerca de cómo se formaron estas características marcianas, dice Timothy Parker, científico planetario del Laboratorio de Propulsión a Chorro en Pasadena, California, y el primero al que se le ocurrió la idea de un océano en el norte de Marte. En trabajos anteriores describió que los canales de lavado a contracorriente se formaron cuando grandes olas llegaban a una playa y de nuevo volvían al mar. "A pesar de que no hablé específicamente sobre tsunamis en mis interpretaciones, la implicación de la escala está sin duda ahí", dice.

Cubierto de hielo

Los lóbulos con aspecto helado son particularmente emocionantes, dice James Dohm, un científico planetario del Museo Universitario de la Universidad de Tokio. Incluso a medida que el océano se congelaba y desaparecía, los depósitos de los tsunamis se mantuvieron intactos por el viento u otros tipos de erosión durante más de 3.000 millones de años. (Dohm añade que le hubiera gustado haber sido testigo de los tsunamis en Marte, preferiblemente desde una alta cordillera y sin un casco de astronauta que bloqueara su visión.)

Ahora Rodríguez está buscando evidencia de tsunamis en otras partes de Marte, así como análogos en la Tierra que le puedan ayudar a entenderlos mejor. Un área de interés es un grupo de pequeños cráteres cerca de la costa que podrían haber sido empapados por el tsunami, y luego haber atrapado el agua durante millones de años. Focos aislados de agua como estos podrían haber sido los lugares donde la vida en Marte evolucionó, si es que alguna vez existió, dice Rodríguez.

Este verano, espera viajar al Tíbet para estudiar los fríos lagos de alta montaña, que le pueden permitir vislumbrar los antiguos cráteres de Marte.

Este artículo se reproduce con permiso y se publicó el 19 de mayo de 2016.