Más de un millar de profesores universitarios turcos han recibido la orden de renunciar a sus posiciones de liderazgo docente –y otros esperan ser despedidos–, a raíz del golpe de estado fallido en el país el pasado 15 de julio.

Mientras el presidente, Recep Tayyip Erdogan, sigue la ofensiva contra la oposición política, el Consejo Turco de Educación Superior (YÖK) ha hecho un llamado para que todos los 1.577 decanos universitarios del país –el personal que encabeza las diversas facultades académicas– abandonen sus puestos.

Puede que en última instancia muchos de ellos vuelvan a ser designados en sus puestos, pero los investigadores dicen que la medida está diseñada para asegurar que Erdogan mantenga un férreo control político sobre el sector de la educación, tras purgas anteriores en el ejército, la policía y el poder judicial del país.

En una reunión de emergencia de los 165 rectores de las universidades el 18 de julio en Ankara, YÖK le dijo a los rectores de las universidades que debían identificar académicos y administradores con conexiones al movimiento Gülen, una organización religiosa y social que Erdogan considera que está detrás del golpe de estado, y adoptar medidas para expulsarlos. El consejo no invitó a otros 28 rectores a la reunión, diciendo que sus universidades son sospechosas de ser pro-Gülenistas. Algunas de estas instituciones serán asumidas por el estado, dijo YÖK.

Un investigador que no quiso ser identificado añadió que todas las vacaciones en las universidades han sido canceladas, y que aquellos que se encontraban de vacaciones se les ha pedido volver.

En las escuelas de Turquía, unos 15.000 maestros han sido suspendidos y se encuentran bajo investigación, mientras que otros 20.000 han perdido sus licencias para enseñar.

El 19 de julio, la Asociación Europea de Universidades (EUA), en Bruselas, emitió un comunicado condenando la noticia de la renuncia forzada de los decanos universitarios. "EUA hace un llamado a todos los gobiernos europeos, universidades y académicos para hablar en contra de estos acontecimientos y apoyar la democracia en Turquía, incluyendo la autonomía institucional y la libertad académica para los investigadores y estudiantes", dijo su presidente, Rolf Tarrach.

Este artículo se reproduce con permiso y se publicó primero el 19 de julio de 2016.