Nota del editor: Este artículo forma parte de un informe especial sobre Las 10 principales tecnologías emergentes de 2016 producido por el Foro Económico Mundial. La lista, compilada por el Meta-Consejo de Tecnologías Emergentes del Foro, destaca los avances tecnológicos que sus miembros, incluyendo la Editora Jefa de Scientific American Mariette DiChristina, creen tienen el poder de mejorar vidas, transformar las industrias y salvaguardar el planeta. También proporciona una oportunidad para debatir cualesquiera que sean los riesgos y preocupaciones humanos, sociales, económicos o ambientales que las tecnologías pueden plantear antes de la adopción generalizada. 

Una de las ventajas que tienen los directores ejecutivos y los famosos sobre los trabajadores normales es que no tienen que pasar mucho tiempo manejando los aspectos poco interesantes y que consumen mucho tiempo de la vida cotidiana: programar citas, hacer planes de viaje, buscar la información que desean. La élite tiene asistentes personales que se ocupan de este tipo de cosas. Pero pronto –tal vez incluso este año– la mayoría de nosotros va a ser capaz de permitirse este lujo por el precio de un puñado de cafés, gracias a la aparición de un ecosistema abierto de Inteligencia Artificial (IA).

Siri de Apple, Cortana de Microsoft, OK Google de Google y Echo de Amazon son servicios ingeniosos en la forma en que extraen preguntas utilizando procesamiento de voz con lenguaje natural y luego hacen un conjunto de cosas útiles limitado, como buscar un restaurante, obtener una ruta de conducción, encontrar un buen momento para una reunión, o ejecutar una búsqueda simple en Internet. Pero muy a menudo su respuesta a una petición de ayuda es "lo siento, no sé nada de eso" o "esto es lo que encontré en la web". Nunca confundiría estos asistentes digitales con uno humano. Por otra parte, estos sistemas son propietarios y es difícil para los emprendedores extenderlos con nuevas características.

Pero en los últimos años, se han unido varias piezas de tecnología emergente de manera que han hecho que sea más fácil construir asistentes digitales similares a los humanos –es decir, en un ecosistema abierto de IA–. Este ecosistema se conecta no solo a nuestros dispositivos móviles y computadoras –y por medio de ellos a nuestros mensajes, contactos, finanzas, calendarios y archivos de trabajo– sino también al termostato en el dormitorio, la báscula en el baño, la pulsera en la muñeca, incluso al carro en el garaje. La interconexión de Internet con la Internet de los objetos y sus propios datos personales, todo disponible al instante en casi cualquier lugar a través de conversaciones habladas con un dispositivo de IA, podría desbloquear una mayor productividad y una mejor salud y felicidad para millones de personas en los próximos años.

Obteniendo de datos de salud anónimos y dando asesoramiento de salud individualizado a personas, tales sistemas deberían llevar a mejoras sustanciales en salud y a una reducción de los costos del cuidado de la salud. Aplicaciones de IA en servicios financieros podrían reducir los errores involuntarios, así como intencionales (fraudulentos) –ofreciendo nuevas capas de protección para una población que envejece–.

En gran medida, el ingrediente secreto que le ha faltado a esta tecnología hasta la fecha es el contexto. Hasta ahora, las máquinas han sido en gran parte ajenas a los detalles de nuestro trabajo, nuestros cuerpos y nuestras vidas. Un AP humano sabe cuando se le puede interrumpir o si usted está estresado, aburrido, cansado o con hambre. El AP sabe quién y qué es importante para usted, y también lo que preferiría evitar. Los sistemas de IA están ganando la capacidad de interpretar y adquirir señales contextuales para que también puedan adquirir estas habilidades. Aunque en un principio estos asistentes IA no superarán a los humanos, serán útiles –y unas mil veces menos caros–.

Varias empresas ya han demostrado sistemas de IA que tienen algunas de estas capacidades. Microsoft Research construyó uno que sabe cuándo usted está demasiado ocupado para atender una llamada (y qué llamadas deberían sonar a pesar de todo) y que planifica reuniones automáticamente a las mismas horas a las que usted probablemente las planificaría. Otras compañías como Angel.ai han introducido servicios que buscan vuelos que se ajusten a sus preferencias y restricciones basándose en peticiones en lenguaje cotidiano.

Del mismo modo que la discreción y la lealtad son muy apreciadas entre los asistentes personales humanos, las versiones digitales solo tendrán éxito en la medida en que confiemos en ellos con nuestra seguridad y privacidad. Los vendedores, sin duda, tratarán de utilizar estos sistemas para influir en nuestras decisiones de compra. Vamos a tener que decidir cuándo y si nos sentimos cómodos con eso.