Una grieta que se ha abierto camino a través de la enorme plataforma de hielo Larsen C de la Antártida acaba de dar otro salto adelante, creciendo más de 10 millas (unos 16 kilómetros), según informaron los científicos el jueves. Ahora, un trozo de hielo más grande que Long Island, en Nueva York, pende relativamente de un hilo. Cuando se desprenda —posiblemente muy pronto— podría poner la plataforma de hielo en una posición más precaria que podría eventualmente llevarla a desintegrarse. Eso podría contribuir aún más al aumento global del nivel del mar que está amenazando a muchas ciudades pobladas del mundo que se encuentran a pocos kilómetros de las costas. “Este evento cambiará fundamentalmente el paisaje de la Península Antártica”, escribieron en una actualización los científicos del Proyecto MIDAS, un esfuerzo de investigación antártico que ha estado observando la grieta de cerca.
La grieta se extiende por más de 50 millas (80 kilómetros) de sur a norte a través de la gran plataforma de hielo que flota sobre el océano.

La estabilidad de las plataformas de hielo es importante porque ayudan a reforzar los enormes glaciares que los alimentan. Cuando un iceberg se desprende de una plataforma de hielo, hay menos hielo para empujar hacia atrás los glaciares, causando que se aceleren. En un sistema estable, el frente de la plataforma de hielo eventualmente se mueve hacia adelante hasta que todo el sistema esté de nuevo en equilibrio.

Mientras que el desprendimiento es un proceso natural, puede ser acelerado por el vaivén de las aguas cálidas del océano en las plataformas de hielo que bordean la Antártida. Cuando los eventos de desprendimiento ocurren demasiado rápido y sucesivamente, el sistema glaciar-plataforma de hielo no tiene tiempo para reequilibrarse, lo que puede hacer que los glaciares continúen acelerando su flujo, trayendo más hielo a los océanos y elevando el nivel del mar. Esto fue lo que sucedió con los vecinos del norte de Larsen C, Larsen A y B, que colapsaron espectacularmente en 1995 y 2002, respectivamente. Los glaciares que alimentaron a Larsen B fluyeron seis veces más rápido después de su desaparición.

Los océanos del mundo ya han aumentado un promedio de 8 pulgadas (unos 20 centímetros) durante el último siglo, gracias a una combinación de agua añadida por el derretimiento del hielo y la expansión de las aguas del océano a medida que se calientan. Toda la capa de hielo del oeste de la Antártida, de la cual Larsen C forma parte, contiene suficiente hielo para elevar el nivel del mar otros 10 a 13 pies (3 a 4 metros) si se derritiese toda.

Los científicos están preocupados de que Larsen C, que es 10 veces el tamaño de Larsen B y la cuarta plataforma de hielo más grande de la Antártida, pueda eventualmente seguir los pasos de sus vecinos, aunque no creen que se desestabilice tan rápido porque no ha mostrado la misma superficie de derretimiento que ayudó a Larsen B a colapsar.

El equipo del proyecto MIDAS y otros investigadores antárticos han estado observando la grieta en Larsen C crecer durante varios años y vio otra escalada a principios de este año.

Después de eso, la fisura parecía progresar a un ritmo bastante constante hasta otro repunte a finales de diciembre. Ahora está “preparado para desprenderse de un área de más de 5.000 kilómetros cuadrados" (cerca de 1.900 millas cuadradas), escribió el equipo MIDAS en su actualización.

Cuando lo haga, la plataforma de hielo estará en su posición más retraída de la que se tenga registro. El modelado realizado por el equipo de MIDAS sugiere que será más inestable que su configuración actual. El tiempo que tomará para que la grieta alcance el borde del hielo y haga que el iceberg se desprenda todavía es incierto y depende de factores como vientos locales y condiciones del hielo marino, dijo en un correo electrónico Daniela Jansen, miembro del equipo MIDAS y glacióloga del Instituto Alfred Wegner en Alemania, aunque ella piensa que está “muy cerca”.

Dan McGrath, un glaciólogo de la Universidad Estatal de Colorado, está menos seguro, dijo que la grieta todavía tenía que progresar a través de una zona de hielo que podría provocar que se ralentizara de nuevo.

“Todavía hay más preguntas abiertas que 'cerradas' sobre la grieta y la subsiguiente respuesta de la plataforma de hielo a esta perturbación”, dijo en un correo electrónico.

Este artículo se reproduce con permiso de Climate Central. El artículo fue publicado por primera vez el 6 de enero de 2016.