Científicos liderados por Juanita Hinson, del Instituto de Investigación Médica para las Enfermedades Infecciosas del ejército de los Estados Unidos, han desarrollado una nueva técnica para comprobar si un mosquito es portador del virus chikungunya, cuya difusión en el continente americano ha afectado a casi 10.000 personas entre México y Ecuador en los últimos días. Gracias a ello, el personal médico será capaz de detectar la presencia de este agente infeccioso en una hora, en vez de esperar días, o incluso semanas, para conocer los resultados de las pruebas de laboratorio.

Según cuentan Hinson y sus colaboradores en un artículo publicado en la revista Journal of Medical Entomology, hoy en día no existen métodos diagnósticos precisos y fiables que proporcionen información en tiempo real sobre la posible presencia del chikungunya en poblaciones de mosquitos y que permitan adoptar medidas de protección para los humanos. En su trabajo, los responsables del estudio han desarrollado una prueba basada en la técnica inmunocromatográfica, la cual es capaz de detectar los antígenos del virus en una muestra de mosquitos hembras del género Aedes que contenga un solo insecto infectado por el chikungunya.

El dispositivo se compone de una varilla muy parecida a la utilizada en las pruebas de embarazo y proporciona resultados en una hora. Para evaluar la efectividad de su técnica, los investigadores usaron ocho cepas de chikungunya. En caso de detección del virus, este método permitiría tomar medidas de control para evitar el desarrollo de posibles brotes, lo cual resulta crucial puesto que no existen vacunas ni tratamientos específicos contra el chikungunya.

Durante años, este virus fue confundido con el dengue y su nombre, acuñado por las poblaciones africanas de la meseta de Makonde, entre Tanzania y Mozambique, en donde la enfermedad fue descubierta en 1952, significa "hombre doblado", en referencia a la posición encorvada de los afectados por el dolor articular que provoca el virus. De hecho, estos suelen experimentar síntomas como fiebre, dolor e inflamación de los músculos y de las articulaciones, además de erupciones cutáneas, que pueden durar meses.

Hasta la fecha, los métodos para detectar el virus chikungunya requerían de personal técnico con amplia formación y de equipos costosos disponibles solamente en un laboratorio clínico. En cambio, la prueba desarrollada por el equipo de Hinson no precisa de electricidad y cualquier persona puede realizarla. Si se produjera un brote de chikunguña, esta técnica podría permitir al personal médico detectar rápidamente el virus en los mosquitos infectados sin necesidad de dispositivos o de personal sanitario especializados, por lo que la monitorización de su difusión sería más eficaz que en la actualidad, según los autores del artículo.

 

Este artículo se reproduce con permiso y fue publicado primero en  Investigación y Ciencia.