A más de cien años de su invención, el microscopio continúa probando que no solo es útil para la ciencia: también es capaz de producir increíbles obras de artes. Al menos eso es lo nos demuestran año tras año los ganadores del premio Nikon Small World, un concurso en el que la famosa marca de instrumentos fotográficos reconoce las imágenes científicas más interesantes —y hermosas— del año.

Fotografías microscópicas de insectos, una roca de 273 millones de años y un cultivo de neuronas humanas, están entre los galardonados con el premio en 2016. “Cada una de estas imágenes fue capaz de evocar una poderosa reacción de asombro, ternura o incomodidad en los jueces. Es ahí donde reposa la conexión entre arte y ciencia, entre lo emotivo y lo técnico”, dijo a Scientific American Eric Flem, gerente de comunicaciones de Nikon Instruments.

Oscar Ruiz, un científico estadounidense-mexicano del Centro Oncológico MD Anderson, de la Universidad de Texas, en Houston, fue el ganador del primer lugar este año. Su fotografía muestra un embrión de pez cebra de cuatro días de gestación. Especializado en las mutaciones genéticas que dan origen al labio y paladar leporinos, Ruiz se encuentra trabajando en un estudio que explica cómo estas anormalidades físicas se desarrollan durante la gestación. Para explorar este tema, el investigador utiliza peces cebra, cuyos embriones son completamente transparentes y le ofrecen una visual casi perfecta. El embrión de pez cebra que retrata su imagen ganadora era uno de estos sujetos.

Hasta ahora, el desarrollo de estas deformidades no se ha estudiado lo suficiente en sujetos vivos. La técnica de Ruiz permite ver cómo va cambiando el embrión en tiempo real. “Es algo con mucho valor científico porque no se había hecho antes con el labio leporino”, dijo a Scientific American.

Ruiz se mostró emocionado por haber logrado el primer lugar. Y no es para menos: este año participaron 2.000 imágenes provenientes de 70 países, de acuerdo con los organizadores del evento.

“Esto me motiva aún más a seguir trabajando. Imágenes como ésta nos ayudan a encontrar el momento exacto en el que ocurre el problema, y sirven de base para luego encontrar una solución”, dijo el investigador.

Como es tradición, las imágenes serán recopiladas en un calendario anual que es distribuido en laboratorios científicos de todo el mundo. “He coleccionado ese calendario por años”, dijo Ruiz. “Saber que mi imagen estará ahora ahí es algo que no tiene precio”.