La familia de las galaxias que constituyen el Grupo Local, el cual incluye la misma Vía Láctea, cuenta con un nuevo componente. Según un artículo publicado en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society (MNRASLetters, un grupo de astrónomos liderados por Igor Karachentsev, del Observatorio Astrofísico Especial en la República de Karacháyevo-Cherkesia (Rusia), descubrió el pasado agosto una nueva galaxia, que fue bautizada como KKs3.

Ubicada a una distancia de casi siete millones de años luz de la Tierra y con una masa total de alrededor de una diezmilésima parte de la de nuestra propia galaxia, KKs3 fue hallada gracias a observaciones llevadas a cabo con la Cámara Avanzada para Sondeos (ACS) del Telescopio Espacial Hubble y estaría formada por un "puñado de estrellas", si se comparase con la cantidad de cuerpos presente en nuestra otra vecina Andrómeda.

Según los astrónomos, el nuevo componente del Grupo Local pertenece a la clase de las galaxias enanas esferoidales. Al parecer, sería un objeto celeste que ha evolucionado poco en términos de formación estelar, por lo que estaría constituido principalmente por astros débiles y pobres en metales. No obstante, galaxias como KKs3 revisten un gran interés para los astrónomos, ya que su proceso evolutivo es bastante diferente del de las galaxias masivas.

Los responsables del estudio creen que sus estrellas se formaron y se encendieron en un período relativamente corto de tiempo, por lo que agotaron rápidamente las reservas de gas disponibles para fabricar nuevos cuerpos celestes. Por consiguiente, en el interior de la galaxia destacaría la ausencia de nubes moleculares constituidas por gas de hidrógeno (responsables de la formación estelar y, por tanto, de la presencia de astros jóvenes y luminosos), lo que las convierte en uno de los objetos más elusivos de la bóveda celeste. Por esta razón, la localización de galaxias como KKs3 es una tarea ardua incluso para el Telescopio Espacial Hubble. De hecho, solo otra galaxia con características parecidas fue identificada en el Grupo Local: se trata de KKR 25, descubierta en 1999 por el mismo equipo de investigadores liderado por Karachentsev.

Para los astrónomos, la existencia de una nueva galaxia en la cercanía de la Vía Láctea constituye motivo de júbilo, puesto que, gracias a nuevas observaciones, será posible mejorar la actual comprensión sobre las teorías de evolución galáctica. Sistemas como KKs3 representan nuevos puntos de referencia para conocer el origen de las enanas esferoidales, un fenómeno difícil de explicar en el contexto de la formación jerárquica de las estructuras del universo.


Este artículo se reproduce con permiso y fue publicado primero en Investigación y Ciencia.