Los químicos y los físicos han comenzado el año 2016 con resoluciones pesadas, súper pesadas en realidad. Dos días antes de que finalizara el 2015 los guardianes de la tabla periódica de los elementos –la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada– anunció que estaba bien agregar cuatro nuevos elementos,  y así llenar la séptima fila. Los átomos de cada uno de los nuevos elementos están cargados de protones en sus núcleos, dándoles los cuatro números atómicos de 113, 115, 117 y 118.

El sello oficial de aprobación da a los científicos que hicieron estos descubrimientos a lo largo de los últimos años, estrellando entre sí núcleos más ligeros, el derecho de bautizar los nuevos elementos. Los novatos en la tabla periódica "pueden ser bautizados en honor a un concepto mitológico, un mineral, un lugar o país, una propiedad o un científico", según la unión. Hace cuatro años el elemento 112 fue nombrado copernicio, para honrar al astrónomo polaco Nicolás Copérnico, quien puso el sol en lugar de la Tierra en el centro del universo.

Los nombres permanentes del nuevo cuarteto pesado aún no han sido anunciados. Por ahora en sus posiciones se encuentran marcadores con los nombres temporales de  ununtrium (113), ununpentium (115), ununseptium (117) y ununoctium (118). Estos guardan los lugares en la tabla a la espera de los nombre oficiales. Sus descubridores, que trabajan en el Instituto RIKEN en Japón, el Instituto Conjunto de Investigación Nuclear en Rusia, y los laboratorios nacionales Lawrence Livermore y Oak Ridge en EE.UU., están ahora, sin duda, en una profunda discusión acerca de con qué nombre sus