La semana pasada, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), perteneciente a la Organización Mundial de la Salud, anunció que el glifosato –el herbicida más utilizado en el mundo– es probablemente carcinógeno para los seres humanos. Esta afirmación ha despertado una inmediata respuesta por parte de las agrupaciones industriales.

El 23 de marzo, Robb Fraley, director de tecnología de la compañía agroquímica Monsanto en St. Louis (Missouri), que vende gran parte del glifosato mundial, acusó a la IARC de "elección selectiva de datos” (cherry picking data). "Estamos indignados con esta evaluación", dijo en un comunicado. La revista Nature esclarece la controversia.

¿Qué dice el informe de la IARC?
La IARC revisa regularmente la carcinogenicidad de los productos químicos industriales, alimentos e incluso de los puestos de trabajo. El 20 de marzo, un grupo de expertos internacionales convocados por la agencia informó sobre los resultados de una revisión de cinco productos químicos organofosforados. Un resumen del estudio fue publicado en The Lancet Oncology.

Dos de los pesticidas –tetraclorvinfos y paratión–  fueron calificados como "posiblemente cancerígenos para los seres humanos", y etiquetados en la categoría 2B. Otros tres herbicidas –malatión, diazinón y el glifosato–  fueron calificados como "probablemente cancerígenos para los seres humanos", y etiquetados como categoría 2A.

¿Por qué debería preocuparme por el glifosato?
El glifosato es el herbicida más utilizado del mundo, en volumen. Su uso es muy común en agricultura, y también se encuentra en productos de jardinería de muchos países. El glifosato es el principio activo del herbicida Roundup de la compañía Monsanto, y su uso ha aumentado mucho debido a que los cultivos transgénicos están modificados genéticamente para tolerar dosis muy elevadas de Roundup.
 
¿Qué evidencias existen sobre el vínculo entre glifosato y cáncer?
La revisión de la IARC señala que existen “evidencias limitadas” sobre el vínculo con el cáncer en humanos. Aunque varios estudios han demostrado que quienes trabajan con el herbicida parecen tener más riesgo de padecer un tipo de cáncer llamado linfoma no-Hodgkin, el informe señala que otro estudio estadounidense ajeno a la IARC, el Agricultural Health Study, monitorizó a miles de agricultores para ver a si había aumentado su riesgo de cáncer, y no encontró ninguna relación con los linfomas no-Hodgkin.

Sin embargo otras pruebas, incluyendo estudios en animales, llevaron a la IARC a catalogar al glifosato como "probablemente cancerígeno”. Por ejemplo, el glifosato se ha relacionado con tumores en ratas y ratones, y también existe lo que la IARC clasifica como “evidencias mecanicistas" como el daño del ADN de las células humanas cuando se exponen al glifosato.

Kathryn Guyton, toxicólogo senior del programa de monografías de la IARC y uno de los autores del estudio, comenta: "En el caso del glifosato, se clasificaría como grupo 2A debido a que las pruebas en animales fueron suficientes, pero la evidencia en humanos limitada”.

¿Pero no todos están de acuerdo?
Una agrupación industrial de empresas agroquímicas, la Glyphosate Task Force, dijo que la evaluación de la IARC "demuestra deficiencias graves en el enfoque metodológico, y que la conclusión general no es coherente con los resultados de todas las revisiones reglamentarias sobre el perfil de seguridad del glifosato".

Monsanto, miembro de la Glyphosate Task Force, dijo que los datos científicos que no mostraban riesgo alguno, fueron excluidos de la revisión y que la IARC "ignoró deliberadamente decenas de estudios científicos", específicamente los estudios de toxicidad genética.

Pero Guyton defiende con firmeza el proceso seguido por la IARC e insiste en que hay una clara normativa, que establece cuales son los estudios que pueden ser considerados por los expertos reclutados por la IARC. Estos se limitarán a publicaciones e informes gubernamentales revisados por pares (peer-review), rechazando una serie de estudios presentados por la industria.

Algunos científicos han pedido prudencia con el informe de la IARC. Oliver Jones, químico analítico de la RMIT University en Melbourne, afirmó al Science Media Center de Londres: "Las evaluaciones de la IARC  suelen ser muy buenas, pero para mí, esta evidencia es bastante débil”.  Y agregó: "Desde un punto de vista personal, soy vegetariano y como muchas verduras, pero no estoy preocupado por este informe".

¿Si se busca bien, no es cierto que casi todo produce cáncer?
La IARC clasifica los compuestos en una escala decreciente de evidencia: el grupo 1 es para los agentes que son definitivamente carcinógeno para los humanos; el 2A: probablemente carcinógenos para los humanos; el 2B: posiblemente carcinógenos para los humanos; el 3: no clasificable; y el 4: probablemente no carcinógenos para los humanos.

En su declaración, Monsanto dijo "La IARC ha clasificado muchos artículos de uso cotidiano en la categoría 2 como el café, los móviles, el extracto de aloe vera y los vegetales en conserva, así como las profesiones de peluquero y cocineros que utilizan freidora."

Sin embargo, la IARC clasificó la mayoría de estos conceptos en el nivel 2B (menos peligroso), mientras que el glifosato está en la categoría 2A "probablemente carcinógeno”. De la lista de Monsanto, sólo las emisiones de una freidora a alta temperatura y la ocupación de peluquero están clasificadas como 2A.

¿Qué pasará a continuación?
Cuantificar incrementos del riesgo de cáncer debido a productos químicos, o recomendar un nivel seguro de exposición no están entre las responsabilidades de la IARC, aunque sus estudios pueden ser influyentes. Deberían ser los organismos mundiales de regulación los que decidieran qué hacer con los hallazgos de la IARC.

La Environmental Protection Agency actualmente está llevando a cabo una revisión formal de la seguridad del glifosato (hasta ahora no considerado cancerígeno en humanos) y afirmó que tendría “en gran consideración" el estudio de la IARC.
 

Este artículo se reproduce con permiso y fue publicado por primera vez el 24 de marzo de 2015.